lunes, 27 de diciembre de 2010

1. Selección de tema, profesores, decisiones y traiciones.

La selección de un tema sobre el cual uno desarrollará su Trabajo de Título dependerá del tipo de individuo que uno es o, en caso extremo, del tipo de individuo que definitivamente NO es. Esto sucede, porque es perfectamente posible que ni aun en el último tramo del proceso universitario uno sabe a ciencia cierta qué tipo de actividades realizará durante el ejercicio de su profesión. Por supuesto, lo que uno haga en su memoria puede terminar siendo algo que nada tiene que ver con lo que hará en el futuro, pero al menos, pensé yo, debía ayudarme a ordenar mi cabeza.

Por lo tanto, ahí estaba yo con mi ignorancia y falta de decisión. Contra lo esperado por mí, esta etapa en la universidad está temporalmente rígidamente delimitada. Tenía 5 semanas para tener listo un resumen del tema, lo cual no se cansaba de repetir, con deprimente sermón incluido, nuestro profesor "orientador" del curso de Introducción al Trabajo de Título. Entonces, decidí salir a buscar a algún profesor que propusiera entre sus trabajos un tema para mi memoria. En ese momento me pareció apropiado ir junto a un compañero de carrera, un amigo a quien denominaré Taldo, a ver qué podían ofrecernos los profesores.

De partida deseché la posibilidad de considerar un tema relacionado con el área de la construcción, no porque no me gustara si no que debido a que el área que quizá más me ha costado es la estructural, por lo que consideré que sería un buen último desafío buscar a los profesores que se enfocaban más en temas analíticos o de investigación vinculados al tema de diseño o estudio de estructuras, de cualquier tipo. Rápidamente descarté dos opciones de ideas que me parecieron demasiado "analíticas", con mucho estudio teórico y poco práctico al final. Con Taldo estuvimos buscando durante una semana, contrastando nuestras apreciaciones o ideas de lo que queríamos hacer hasta que tuvimos la oportunidad de hablar con el director de carrera.

La propuesta fue espectacular. Se trataba de un estudio de vulnerabilidad de estructuras de acuerdo a los datos del terremoto de febrero. En el contexto, resultaba muy interesante para poder contrastar datos actuales y sus resultados con posibles eventos futuros. A ambos nos interesó, pero seguimos buscando. La siguiente semana separamos nuestra búsqueda, en la que Taldo descubrió un tema más interesante desde su punto de vista. Por mi parte, otro profesor ofreció unos temas que exigían estar más tiempo desarrollándolo del que puedo, aunque estuve unos días meditándolo. Se lo comenté a mi buen amigo, pero no podía decidirme. De todas maneras, le comenté, el estudio de vulnerabilidad parecía ser el más adecuado.

Llega la tercera semana y lo primero que hago es decirle a Taldo "Voy donde el director a decirle que acepto su tema". Sin dudas, Taldo, quien tiene un estilo bastante retraído y conductas que rayan en la reserva de una novicia, no esperaba que yo considerara como propio el tema, y por supuesto, no lo era. Sin embargo, cuando me respondió "¡¡Chuta!!, le dije a Callampín que fuera a pedírselo, porque él no tenía tema". Si esto hubiera sido una teleserie Venezolana, yo habría agarrado un puñal, exhibiría mi pecho peludo, y le exigiría que me devolviera al hijo (mi tema) que tuve con la madre de la prima de su abuela, que resultaba ser la hija del hermano de su sobrino, mi padre. Y aunque pensé seriamente en buscar un puñal, me limité a decirle: "¡¡¿Pero Taldo, cómo...?!! Ya, Chao". Me fui donde el director a ver si aun habían posibilidades; ya estaba asignado. Por supuesto, no fue una traición. Desconozco completamente el tipo de amistad que Taldo y Callampín tenían. Sin embargo, los compañeros que se enteraron del suceso quedaron tan sorprendidos como yo y comprendieron mi decepción. Siempre he creído que los amigos defienden los intereses de unos a otros, lo que no ocurrió en este caso; o no había amistad (lo cual ya era muy decepcionante, porque creía que sí) o ésta se perdió en ese instante. No sería la última movida de Taldo, en todo caso.

Terminé la semana buscando más temas e incluso comencé a mirar el lado constructor, pero nada me convencía. Al final de ésta, el profesor del curso nos presionó por tener listo el resumen, que si no lo teníamos, deberíamos eliminar el ramo y postergar el proceso durante un semestre más. al ver que yo no avanzaba, debí soportar uno de sus más inspirados sermones. Ese día me sentí como pecador arrepentido.

Y sucedieron más cosas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario