-¿Cuántos edificios dijo como mínimo?- Me preguntó Warlock casi sin interés.
- Dijo que al menos 3, pero que debíamos colocar alguna cantidad precisa, o si no el temario sería rechazado.- Le respondí.
- Entonces pon tres edificios, da lo mismo. - Y así Warlock zanjó el problema que me planteó Su Santidad en la clase anterior. Definitivamente, a mi profesor guía no le interesaba los argumentos que Su Santidad utilizaba para rechazar el tema.
- No me interesa cómo haya que ponerlo. Simplemente has lo que te pidan, ya que de todas formas tendremos que cambiar un montón de cosas en el camino - Confirmó lo que pensaba, el profesor Don Warlock.
Me llamó la atención la indiferencia con que mi profesor guía manejó la situación. Me dio la impresión que más que realizar algo completamente definido, correspondía más a un trabajo que se iba auto-generando a medida que se avanzaba.
Independiente de los temores que podía esto generar, la confianza de estar trabajando con un docente de talla mundial me tranquilizaba, porque si él no sabía cómo hacer esto, entonces ¿quién diablos sabría? Lo mejor sería dejarme de "chiquilladas" y seguir con mi trabajo, mas que mal, sólo me quedaba esa semana, la quinta, para definir todo.
Añadí las correcciones necesarias para que el resumen fuera aprobado por Su Santidad. Estoy por enviárselo al profesor Warlock cuando veo un email enviado por él. En éste decía que mi profesor Co-Guía, una especie de profesor asistente adicional que, más que ser un aporte para mi aprendizaje, aunque sin dejar de serlo, es un individuo invitado a incrementar la carga de trabajo del memorista, sería el renombrado y famoso entre las damas, el profesor Ken. El profesor Ken es un individuo astuto, pausado y de abundante cabellera, la cual seguramente cuida con todos los productos de peluquería actuales. El correo no sólo decía que el profesor Ken sería mi Co-Guía, sino que debido a él se incorporarían al tema una serie de aspectos que no tenía considerado inicialmente.
Acudí, entonces, a la oficina del profesor Ken para poder definir bien qué era lo que necesitaba para realizar con sacra precisión el resumen solicitado por Su Santidad. Al llegar a la oficina de mi profesor Co-Guía, y luego de que él agitara a ambos lados su cabello y una vez más por si acaso, éste me invitó a tomar asiento para exponerme su planteamiento.
Éste consistía en agregar un conjunto de dispositivos a los ya existentes para poder correlacionar los cambios de rigidez de el o los edificios que se investigarían con las deformaciones experimentadas por alguno de sus muros dañados por el terremoto. Cosa de niños.
La única dificultad incorporada, sería que estos dispositivos requerían ser armados de tal manera que se formara un sistema de ellos muy preciso. Estos objetos se denominan LVDT's, y miden desplazamientos entre dos puntos. Entonces, el show sería armar este sistema antes de los viajes a regiones para colocarlos junto con los otros dispositivos, definidos por el profesor Warlock.
No quise discutir ni menos rechazar la idea. De todas maneras, el tema se volvía aun más interesante y lo que importaba era incorporar estas ideas al resumen, por lo que rápidamente me fui al primer PC de la universidad que encontré a redactar lo necesario. Como el profesor Warlock y el profesor Ken estaban de acuerdo con lo que re-escribí, confié en que Su Santidad quedaría satisfecho, pero ¡¡Aaah!! ¡¿En qué me estaba metiendo?!
Luego de todo esto sucedieron 3 cosas:
1.- Lo inmediato: Su Santidad miró mi resumen, me miró luego con desprecio, miró el resumen nuevamente y luego, me mandó al Confesionario: "Explícame qué es esto que agregaste, por favor".
2.- Lo importante: Al aceptar la idea, le abrí la puerta a los demonios del semestre y
3.- Lo último: Su Santidad me dice "Ojalá te acepten el resumen final".
Y ese no fue ni el único ni el último cambio.


