Entonces tenía un tema para mi memoria, un profesor guía, un co-guía y un orientador, Warlock, Ken y Su Santidad, respectivamente. Por circunstancias que no interesan, el profesor Warlock desaparece de esta historia durante unos meses (dicen que se dedicó a pasear por Latinoamérica y Europa, ilustrando al mundo con sus infinitos conocimientos a la vez que, según cuenta la leyenda, hacía la del marinero... sólo que en vez de barco viajaba en avión y los puertos eran parajes increíbles con damas encantadoras muy bien predispuestas a aprender a pronunciar el nombre de mi estimado profesor), pero me había encomendado la misión de preparar los instrumentos que utilizaría para poder recoger la información necesaria.
Estos sensores correspondían a un conjunto de acelerómetros y LVDT's. "De los primeros", me dijo Warlock días antes de partir, "debes ir al laboratorio, donde Pablo Pérez a ver los que ya tenemos y qué necesitas para instalarlos. Respecto los LVDT's, habla con Ken, él te dirá que necesitas". Aproveché de ir donde Ken antes de ir al laboratorio a reunirme con Pablo Pérez, quien por cierto, es todo un personaje. Por otra parte, no tenía idea de qué cuernos era un LVDT.
- Profesor Ken, permiso - dije al llegar a su oficina. Por suerte, no agitó su cabellera al saludarme si no que se limitó a acariciarla, aunque esto igual resultaba un poco perturbador.
- Hola, muchacho. ¿Qué cuentas? -
- Profesor, quiero saber qué es un LVDT y qué necesitamos para instalarlos - le expliqué.
Me explicó mas o menos lo que me sería útil inicialmente y me dijo que fuera donde Pablo Pérez a ver lo que necesitaba. Me fui, pensando en lo extraño que era que mis profesores me dirigieran ambos donde este tipo, como si de el dependieran todas las respuestas. Obligado a ir donde él.
A Pablo Pérez yo ya lo conocía. La verdad es que todos lo conocían y prácticamente se había convertido en una leyenda viviente, aunque más parecía personaje de fábula. Esto, porque su apariencia física asemejaba la de una gárgola o no costaba imaginarlo arrimado a una torre en un castillo observando con desprecio a la triste e ignorante humanidad a sus pies. Tampoco costaba confundirlo con ese muchacho francés tan famoso por su joroba y poderosos brazos que, vaya coincidencia, también gozaba deslizándose entre torreones, alejado de la humanidad.
En eso pensaba cuando llegué al laboratorio para comunicarme con él y explicarle la situación. No es fácil comunicarse con él. El tipo tiene un lenguaje propio y ha inventado sonidos particulares y extravagantes, bastante agudos. Con algunos chillidos, y evidenciando la molestia que le causaba el contacto con un humano, un joven e ignorante humano, y luego de hacer notar mi completo desconocimiento del tema que pensaba abordar, me indicó lo que necesitaba.
Quizás me he extendido un poco en nimiedades, pero lo que pretendo es precisamente ilustrar aquellas situaciones y actitudes que creo influyeron en mi desempeño futuro en términos logísticos. Claro está, el principal factor de mis problemas sin duda fui yo, pero la verdad es que jamás imaginé que mientras mis profesores pensaban (y noten que digo pensaban, esa es la palabra) en un tema bien mono para un alumno bien dispuesto, realmente no visualizaban el nexo inevitable entre el problema conceptual con el logístico. Claro, colocar sensores en un edificio y registrar su movimiento y comportamiento para decir algunas cosas de él y generar conocimiento, qué más sencillo. Pero luego está conseguirse los materiales, instrumentos, las personas, la plata, el tiempo y la paciencia. Si se lo dijera a un profesor, el me diría "problema tuyo", lo cual sería perfecto si fuera simplemente problema mío, pero no lo es.
Es esto lo que sucedió al comienzo. Pablo Pérez me dijo "cómprate un alambre de 3 mm de diámetro, de aluminio, para ver si funciona con este LVDT" y se retiró a un rincón de su siniestro laboratorio. Bueno, siempre he tenido problemas para plantear dudas, porque no sé si significa carecer de iniciativa, por lo que me dije que mejor tomar decisiones por mi mismo. y las dudas la resolvería de la misma forma mientras pudiera, total era solo un alambre.
Pero cómo esperar que ese alambre no se encontraba en cualquier parte. Cómo esperar que al encontrar un lugar adecuado, el que yo pedía no se fabricaba. Cómo esperar que el mismo Pablo Pérez no supiera donde más buscar, siendo que él manejaba esos recursos y artefactos.Cómo esperar que saber todo esto me tomaría más tiempo del deseado o que pedía. De todas formas, estupidez mía confiarme. Solución al problema, cambiar el material por otro, siempre y cuando no influyera en las propiedades electromagnéticas del LVDT. Entonces encontré un alambre de bronce. Ahora había que hacerle hilo de ciertas características para enroscarlo y probar si es que funcionaba, si no, habría que cambiarlo. Por fin encuentro a un tornero con tiempo (¿o compasión?) dispuesto a hacerlo, solo demoraba unos minutos. Lo dejó listo, me lo llevé al laboratorio, lo probé y funcionó. Demoré un mes y medio en hacer todo eso, solo para probar un alambre y su conexión con el LVDT. Ahora a diseñar el sistema de sujeción con el muro y el mecanismo de acoplamiento, además de fabricar lo mismo para un total de 9 LVDT's. Nada que decir, pero ya hace rato que pasaron esas tres semanas que el profesor Warlock me había dicho que necesitaría.
- ¡Oye! - me dijo un día de esos un compañero.
- ¿Qué quieres? - le pregunté con desgano.
- ¿Supiste que Warlock vuelve la próxima semana? Ahora sí que estás cagado. - me dijo con una sonrisa que vislumbraba cierto goce en la idea.
- ¿En serio o me estas hueveando? - mi compañero era alumno en un ramo con el profesor, así que estaba más al tanto de sus movimientos que yo.
- En serio, nos mandó un correo.-
Sí, estaba realmente cagado...




jajajaaj wena antÓn notable el blog! me cagué de la risa...
ResponderEliminargrandes menciones a al desfigurado , Ken y sus productos de belleza jajja y Taldo, vaya qué personaje!
espero la siguiente entrada ;)